La Brújula de la Vida

El otro día me propusieron hacer un listado de cosas que deseo o sueño en mi vida, veinticinco cosas en concreto. Así a priori el número no me pareció excesivo, pero cuando cogí el boli y me senté a reflexionar, me quedé paralizada. “¿Cómo no voy a saber lo que deseo?” -pensé. “A ver, no va de qué vas a cenar hoy… es más bien lo que deseas hacer, tener, ser o experimentar en tu vida” -continué, “entre la infinidad de opciones, de experiencias y cosas que hay en el mundo”.
Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo. Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.
¿Que por qué hacía esto? ¿A quién le importa? Te preguntarás. Bueno, es importante. Para mí, mis sueños Para ti, los tuyos. Los sueños, además de definirnos en gran medida, son como una brújula para la vida: si no tenemos claro lo que queremos y por qué lo queremos andamos sin rumbo o en modo automático en el mejor de los casos. Haciendo cosas que se contradicen con nuestros anhelos, por inercia, simplemente porque en el ambiente se supone lo correcto, sin asumir responsabilidad alguna con nuestras acciones y resultados. Entonces nos sentimos perdidos, culpamos a nuestra familia, al país en que nacemos, a la economía mundial, a Dios. Y nos sentimos ansiosos, bebemos o comemos más de la cuenta, nos distraemos vaya, tratando de llenar algún vacío o evadirnos de nuestra realidad que… bueno, no nos termina de convencer.
 
Me gusta pensarlo como un mar, que es la vida (tan inmensa, inagotable, con tantas direcciones posibles) donde yo capitaneo un barco, que es mi alma, espíritu, esencia (llámalo como quieras); a veces bajo un precioso sol y un mar amable, otras veces sorteando olas y tempestades, (todo ello como circunstancias que se escapan a mi control); con un mapa, que son mis sueños, deseos, objetivos (algo como Google Maps, ¿¡quién puede moverse por el mundo sin Google Maps!?) y el timón, claro, que me permite tomar decisiones y acciones. (No, yo tampoco creo que la metáfora del mar y la brújula se me haya ocurrido a mi por primera vez… Pero para el caso que nos ocupa me sirve a la perfección, ¿no?).
Ves cosas y dices, «¿Por qué?» Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, «¿Por qué no?». George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.
Parece obvio, pero no está de más recordar que nuestros sueños hablan de quiénes somos y marcan, o deberían marcar, los pasos que vamos dando en la vida, las decisiones que vamos tomando para darle forma. Si me gusta el dinero y el lujo, debería trabajar o intentar hacerlo en algo que me conduzca a ganar mucho dinero. Si por el contrario me gustan la vida sencilla, no necesito por fuerza un trabajo en el que ganar una millonada, sino que valoraré el tiempo libre… ¿Por qué habrías de dirigir tu barco hacia tierras frías y montañas nevadas, si lo que a ti te gusta realmente es el clima veraniego y tropical? ¿Es porque alguien te lo ha recomendado? ¿Es porque es a donde todos los barcos van?
 
Entonces, aunque pueda parecerte un tema poco práctico, más propio de Los Mundos de Yupi, estarás conmigo en que merece una reflexión, aunque sea de sobremesa en algún chiringuito de verano… Haz la prueba. ¿Qué deseas y por qué? ¿Para qué? No tienes que justificarte ante nadie, pero, a ti, ¿te gusta la razón por la que deseas lo que deseas? No es lo mismo querer un coche muy caro porque te gustan los coches de alta gama y te hacen disfrutar, que desearlo porque crees que te va a dar un estatus o una imagen determinada que te va a hacer más deseable o querido.
Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad. Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.
A medida que reflexionas sobre ello y ahondas en tus sueños y el motor de estos, puedes estudiarte, encontrar respuestas o cambiar muchas cosas. Quizás te das cuenta de algo que quieres mejorar o cambiar de ti o de tu entorno. O por el contrario veas que todo está alineado y tienes las riendas de tu vida perfectamente tomadas y caminas en la dirección correcta (si es así, enhorabuena, por favor cuéntanos tu secreto).
 
Ojo, que no estoy diciendo que por el mero hecho de saber lo que deseas y te propongas ir hacia allí, todo va a cumplirse. No soy tan inocente. Por descontado habrá tormentas y mareas, obstáculos y dificultades, impedimentos, dudas y crisis. Pero cuanto más claro esté el objetivo y mayor sea el compromiso, más fácilmente surgirán respuestas y soluciones ante la adversidad, y más flexibles podremos ser para reformular el sueño inicial o hacer los ajustes necesarios.
Siempre sueña y apunta más alto de lo que sabes que puedes lograr. William Faulkner (1897-1962) Escritor estadounidense.
Te invito a que hagas la prueba. Ah, por último, algo que para mí es muy importante, es incluir en la lista cosas que deseamos y YA TENEMOS. Si, si, como lo oyes. Muchas de las que yo he incluido en la mía, ya las tengo. Me gusta la sensación de DESEAR Y QUERER LO QUE YA TENGO: desde una familia o amigas leales hasta tener una gata o una Vespa roja… Tengo muchas cosas que deseé y deseo, que valoro y hacen que realmente sienta que mi barco es el mejor de los barcos. Pero si pierdo un poco el rumbo… ya sé el mapa que debo usar.
 
¡Me encantaría saber si lo has hecho y has descubierto algo interesante sobre ti o tu vida, te leo!

A.

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